Evangelios

 PALABRAS DE VIDA: LECTURAS DEL EVANGELIO

 PRÓLOGO

 Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14, 6).

Los discípulos dijeron a Jesús:  “Maestro, ¿con quién nos vamos a ir, si te dejamos a tí? Tus palabras dan vida, tu llamamiento y tus propuestas comunican vida definitiva.

Las palabras de Jesús dan vida a quien las escucha. (Jn 20, 31; 1Jn 1, 1-4)

 Narraciones del nacimiento e infancia de Jesús

 Un ángel aparece en sueños a María y a José: Poned un nombre al niño  (Lc 1, 26-36; Mt 1, 20-21)

María, que vivía en Nazaret, era novia de José y se iban a casar ya pronto. Una tarde estaba María descansando a la sombra de la higuera cuando se le apareció como en sueños el ángel Gabriel, que la saludó diciendo: Alégrate, muchacha, que Dios te quiere mucho. El Señor está siempre contigo, ya verás el regalo que te tiene preparado. María se quedó sin saber qué decir. El ángel le dijo: Cuando notes que estás embarazada y que llevas dentro de tí una criatura, ese será el regalo de Dios. María se sonrojó: “Pero…todavía es muy pronto para eso…” “No te preocupes, María, que el Espíritu del Señor sabe cómo hacer las cosas. Ahora el encargo que me ha dado para tí es que cuando nazca el niño le tienes que poner por nombre Jesús, que significa Salvador, porque este niño va a vivir para la salvación de todo el mundo” “Por cierto, tu prima Isabel, la esposa del sacerdote Zacarías, está esperando un bebé para dentro de tres meses. Ella y su marido llevaban tantos años deeando tener un hijo y rezando por ello, por fin les ha llegado ese regalo. Para que veas que para Dios no hay nada imposible.

 José se había quedado preocupado al oirle decir a María que cuando naciera su hijo primogénito, le pondrían por nombre Jesús. A José le gustaba más el nombre de José o el de David, su antepasado. Se durmió dándole vueltas en su cabeza a estos pensamientos y soño con un ángel que se le aperecía para darle un encargo. El ángel dijo: “José, descendiente de David, acoge bien la buena noticia del embarazo de María, gracias al espíritu Santo, y recibe tú el mismo encargo que ella de parte de Dios, tenéis que ponerle por nombre Jesús y Manuel. Jesús significa Salvador y Manuel significa Dios con nosotros. Este niño será el Enviado de Dios que anunciaron desde antiguo los profetas.

 Alégrate, María,favorecida por el SeñorLc  1, 26-31

Envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a casa de María, una muchacha desposada con José, de la estirpe de David. Apareciendo ante ella, el ángel la saludó diciendo: Alégrate, agraciada por la presencia del Señor contigo. Ella se turbó al oír estas palabras, preguntándose qué saludo era aquél. El ángel le dijo: Tranquila, María. El Señor te ha concedido su favor. Vas a concebir en tu seno y dar a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús.

Visita de María a su prima Isabel (Lc 1, 39-56).

Al enterarse de que su prima Isabel estaba esperando un bebé, María viajó hasta el pueblo de Judea donde vivían sus primos. “Enhorabuena, Isabel”, dijo María. “Felicidades a tí también María, que si yo estoy en el sexto mes, ya se que tú estás en el tercero. Mira lo que que ha pasado cuando entrabas por esa puerta: el bebé que llevo dentro ha dado saltos como si se alegrase de que tú llevas a su primo dentro de tí”. A María le entraron ganas de cantar rezando uno de sus cantos de oración favoritos, y cantó así muy contenta: “Mi corazón salta de alegría, porque el Señor ha estado grande con nosotras. Alabaré con toda mi alma al Señor. Su misericordia por los siglos de los siglos”. 

Nacimiento de Juan, el primo de Jesús (Lc 1, 5-25 y 57-79).

El sacerdote Zacarías y su mujer Isabel estaban tristes porque se iban haciendo mayores y todavía no les nacía un hijo. Un día estaba de turno en el templo Zacarías y cuando estaba ofreciendo incienso en el santuario se le apareció un ángel que le dijo: Vais a tener un hijo y le pondrás por nombre Juan. Será un predicador que anuncie la llegada a este mundo del Enviado de Dios. Zacarías no podía creer lo que oía. “Eso no es posible, mi mujer y yo somos ya muy mayores”. El ángel le dijo: Ya lo verás, lo oirás y lo tocarás, cuando dentro de nueve meses nazca el niño.  Pero ahora, por no haber te fiado de la palabra del cielo, te vas a quedar mudo hasta ese día.

Nueve meses después, cuando nació la criatura, estaban los parientes con la madre hablando sobre el nombre que le iban a poner. Isabel dijo: Se tiene que llamar Juan. Los parientes se extrañaron. ¿Por qué no llamarle Zacarías, como su padre? Entonces le preguntaron al padre. Zacarías, que aún seguía mudo, cogió una tablilla de escribir y contestó; Se llamará Juan Y en ese momento se le quitó la mudez y empezó a hablar, luego invitó a todos a rezar a coro con él el canto que dice: “Bendito sea Dios, que salva y libera. Al niño le llamarán profeta y preparará los caminos del Señor, anunciando la salvación, predicando la liberación”.

Navidad (Lc 2, 1-20)

Nace el niño Jesús en Belén, en un establo de las afueras, unos pastores felicitan a sus padres y les regalan queso mientras se oye cantar a los ángeles: Gloria a Dios y paz en la tierra, porque a todas las personas las quiere mucho Dios.

Unos pastores pasaban la noche al raso velando el rebaño. La gloria del Señor los envolvió de claridad y se asustaron. El ángel dijo: No temáis, os traigo buena noticia, gran alegría para todo el pueblo. Ha nacido el que os libera, lo encontraréis envuelto en pañales y acostado en un pesebre, por ser alimento, pan de vida para todo el pueblo.  Encontraron al bebé recostado en el pesebre, lugar cálido y nutritivo. ¡Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a todos los hombres y mujeres, porque a todos los ama el Señor.

Jesús se sale de la caravana, ya no le llevan de la mano. Jesús va creciendo (Lc 2, 39-52)

Jesús se va haciendo mayor, crece en Nazaret, viaja con sus padres a la capital y, a la vuelta, se separa de la caravana y camina por su cuenta, se queda en el templo a hablar de las cosas de Dios. Sus padres iban en peregrinación cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús había cumplido doce años subieron ellos a la fiesta según la costumbre, y cuando los días terminaron, mientras ellos se volvían, el joven Jesús se quedó en Jerusalén sin que se enteraran sus padres. Creyendo que iba en la caravana, después de una jornada de camino se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. A los tres días lo encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían estaban desconcertados de sus inteligentes respuestas. Al verlo, quedaron impresionados, y le dijo su madre:  -Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira con qué angustia te buscábamos tu padre y yo! Él les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo tengo que estar en lo que es de Abba? Pero ellos no comprendieron lo que les había dicho. Jesús bajó con ellos, y siguió viviendo en casa en Nazaret, sumiso a sus padres. Jesús iba adelantando en saber, en madurez y verse agraciado ante Dios y ante la gente.

Fuente de la vida. Jn 1, 1-5

Al principio ya existía la Sabiduría, viviendo de cara a la Fuente de la Vida. Y la Sabiduría era la Fuente de la Vida. Ella contenía vida y la vida era luz para el mundo humano. Esa luz brilla en la tiniebla y la tiniebla no ha sido capaz de sofocarla.

 Siguiendo a una estrella. Lc 2, 1-12

Unos sabios extranjeros de Oriente, que se guían por las estrellas, vienen a visitar a María, José y Jesús. Adoran al niño como les enseñó la estrella. Unos sabios peregrinos orientales se presentaron en Jerusalén preguntando: -¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a rendirle homenaje… La estrella que habían visto brillar comenzó a guiarlos, hasta pararse encima de donde estaba el recién nacido. Ver la estrella les dio muchísima alegría. Al entrar en la casa vieron al niño con sus pàdres, María y José, y cayendo de rodillas le rindieron homenaje; luego abrieron sus cofres y como regalos le ofrecieron oro, incienso y mirra. Avisados en sueños del peligro si pasaban junto al rey Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

 María y José presentan al niño en el templo. (Lc 2,  27-35).

María y José llevan al niño al templo para presentarlo ante Dios. El piadoso anciano Simeón bendice al niño y reza por la familia y por la salvación que este niño va a traer al mundo. Pero también le anuncia a María que lo va a pasar mal, cuando llegue el día en que condenen a muerte a este inocente que pasa por el mundo haciendo bien, curando a los enfermos y ayudando a los pobres. “A ti Maria se te partirá de dolor el corazón, pero este hijo tuyo dará la vida por la salvación del mundo” Y emocionado Simeón se volvió de cara al altar y rezó cantando “Ahora ya puedo morirme tranquilo, dando gracias, porque mis ojos han visto al salvador, luz para todo el mundo y liberación para su pueblo”.

María, José y Jesús, emigrantes (Mt 2, 13-22  )

 Refugiados en Egipto hasta que pase el peligro

Bautismo de Jesús (Lc 3, 1.22)

Juan predica junto al río Jordán y Jesús le escucha, metido como uno más entre la gente, se pone en cola para que le bautice su primo, al salir del agua Jesús levanta la vista al cielo, pasa una bandada de palomas, señal del espíritu de Dios, y se oye una voz de Dios Padre que le dice a Jesús: Tu eres mi Hijo, y le encarga la misión de dedicarse a salvar, a curar a las personas y hablarles del amor de Dios y darles esperanza.

Jesús reza y ayuna en el desierto (Lc 4, 1-13)

Jesús pasó cuarenta días a solas con Dios en el desierto, rezando y preparándose para su misión. Cansado y con fiebre por el ayuno tiene un sueño, en que se le aparece un espíritu maligno y le tienta para que haga milagros prodigiosos para hacerse así famoso y ganar mucho. Pero Jesús no cae en la tentación de hacer milagros para su propio provecho  y rechaza al espíritu maligno con palabras de la Biblia, diciendo: No solo de pan se vive, sino de la palabra de Dios.

Los primeros discípulos de Jesús (Jn 1, 35-51)

Los primeros discípulos oyen a Juan y se van detrás de Jesús. Cuando sea viejecito de más de noventa años lo recordará Juan, no se le olvidará que eso fue a las cuatro de la tarde…

Banquete de bodas en Caná de Galilea Jn 2, 1-11 Banquete de bodas en Caná. Caundo se acaba el vino, Jesús les proporciona un vino mejor

Jesús contra los que convertían el Templo de Dios en un lugar de comercio (Jn 2, 13-22)

Jesús sube a la capital para la Pascua y choca con los vendedores y cambistas de dinero del templo, y protesta al ver en lo que se había convertido la casa de Dios.(La gente tenía que hacer cambios de dinero, para dar las limosnas al templo con moneda del templo y pagar los impuestos a los romanos con moneda romana. Los pobres salían perdiendo en el cambio, los cambistas se llevaban un tanto por ciento y el templo que les prestaba el puesto también cobraba, total, un mercadillo en vez de un oratorio, Jesús da un latigazo sobre la mesa del cambista…)

Nicodemo visita a Jesús a escondidas (Jn 3, 1-21)

Un magistrado de los judíos que creía que tenían que cambiar las cosas, pero no se atrevía a decirlo públicamente, va por la noche a ver a Jesús y preguntarle qué hay que hacer. Jesús le responde misteriosamente: Tienes que nacer de nuevo. Nicodemo desconcertado. Jesús le aclara: Es que tienes que empezar por cambiar tú. Que lo más importante de la religión es que Dios ama al mundo y envía su Hijo para darle esperanza.

Jesús decide que su misión está en Galilea (Mt 4, 12-17)

Jesús se entera de que han metido a su primo Juan en la cárcel y se marcha a Galilea para dedicarse allí a curar y anunciar la esperanza de Dios a la gente. Predica algo parecido a Juan, pero, en vez de amenazar con castigos, da alegría porque siempre hay perdón y salvación para quien se convierte.

Jesús conversando con una mujer samaritana (Jn 4, 5-38)

 Jesús de conversación con una mujer samaritana le ayuda a encontrar la paz de corazón que necesitaba, se corre la voz y más gente de ese pueblo acude a que Jesús les anime y les de paz

División de opiniones, a favor y en contra de Jesús (Lc 4, 16-22)

 División de opiniones cuando Jesús predica en su tierra. Los especialistas de la religión no toleran que Jesús cite las palabras del profeta sobre la gracia y misericordia de Dios, en vez de citar otra palabra sobre la ira de Dios. Esto fue lo que ocurrió cuando el hijo de María y José provocó un alboroto en la sinagoga de Nazaret.Todo el mundo presente en la sinagoga se declaraba en su contra, les extrañaba su manera de hablar sobre la gracia, porque Jesús, al citar el libro de Isaías, había omitido las palabras sobre la ira de Dios y había acentuadfo solamente las palabras sobre la gracia, el perdón y la misericordia. No le reconocían autoridad para interpretar la Escritura. Decían: -¿Pero, ¿no es este el hijo del carpintero? Jesús les repuso: -A ningún profeta lo aceptan en su tierra… Toda la gente en la sinagoga su puso furiosa y, levantándose, lo empujaron hacia las afueras y lo condujeron hasta un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, para despeñarlo. Pero él se abrió paso entre ellos y emprendió el camino.

(Lc 4,14-30)

Alguno dijo así: “Jesús, este jovencito recién llegado, se arrogó reinterpretar las Escrituras. Acusó a Isaías por predicar un Dios castigador y, al citarlo, se saltó una línea: la que anuncia ‘el día de la ira de Dios’. Este Jesús presume deinterpretar mejor a Isaías, se salta el castigo y solo habla de gracia y perdón. No obedece al criterio de los dirigentes rteligiosos y los especialistas en interpretar las Escrituras sagradas”. Otro de los contrarios a Jesús lo criticó diciendo: “Si Jesús piensa así, debería salirse de nuestra religión. Y si no se sale deberíamos echarle nosotros”. Es que Jesús había comentado así a Isaías: ‘Dios está de parte de los pobres. Dios está de nuestra parte cuando trabajamos por la liberación de los oprimidos’. El clan saduceo protestó pateando y armaron jaleo desde las primeras filas. El record de indignación lo batieron los escribas de Cafarnaúm . “Parece mentira, decían, el hijo de José no le salió al padre, se contagió con los exaltados del Bautista y los radicales fanáticos, hay que acabar con él”. Y diciendo así, corrían gritando tras Jesús para despeñarlo por el barranco. Santiago y Juan se interpusieron a puñetazos y apenas le dio tiempo a Jesús para escapar.

El médico escritor Lucas contó así lo ocurrido en su evangelio:

Con la rapidez de dejarse llevar en volandas por la fuerza del Espíritu, Jesús dio media vuelta y regresó a su patria chica desde el desierto. La voz se corrrió imediatamente por toda Galilea. El hijo de María y José curaba enfermos y predicaba esperanza por toda a quella región; todo el mundo se hacía lenguas de él.

Llegó a Nazaret, donde se había criado y donde seguían viviendo su madre viuda, amenazada de deshaucio, con sus hermanos y hermanas menores, que estaban en el paro. El sábado entró en la sinagoga, según costumbre, y se ofreció para leer. Le entregaron el tomo de Isaías. Lo desenrolló, fingiendo pararse al azar en un pasaje, que coincide justamente con su propio programa reformador.

Dice así el profeta:

El Espíritu del Señor no cesa de empujarme para que camine y hable.

Me envía a dar una buena noticia a las víctimas empobrecidas,

a proclamar liberación para el pueblo aprisionado,

a abrir puertas de claridad a quienes no ven la salida de las tinieblas,

a deshacer las ataduras del pueblo encadenado, a proclamar que ha llegado la hora favorable de recibir la gracia (Is 61,1-2).

Enrolló el volumen, lo devolvió al sacristán y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él, y empezó a comentar reinterpretando para hoy: ‘Hoy se ha cumplido lo proclamado por el profeta, ha de hacerse realidad aquí y ahora para vosotros.

Todo el mundo se extrañó y se pusieron en contra, no les cabía en la cabeza esta manera de leer las Escrituras, citando el discurso sobre la gracia y saltándose las palabras sobre la ira. ‘¿No es el hijo de José? Pues no le ha salido a su padre. ¡Qué vergüenza! Se pasó al bando de los qwue no creen en Dios..‘

Él les repuso: A ningún profeta lo aceptan en su tierra…

Todo el mundo se puso furioso y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo y lo condujeron hasta un barranco, para despeñarlo.

Pero él se abrió paso a codazos, pasó entre el gentío y con ayuda amiga pudo escapar y librarse por los pelos de ser apedreado”.  (Cf. Lc 4, 14-30).

Curación del criado de un militar extranjero (Jn 4, 46-54) Curación a distancia del hijo de un militar extranjero. Jesús se admira de que tenga más fe uno que no es religioso.

Curación de un epiléptico (Mt 1, 21-28)

Curación en Cafarnaúm de un poseido por espíritu maligno (La gente llamaba a sí a las enfermedades que no se sabía por qué causa se producían. A veces eran ataques epilépticos, a veces eran depresiones de ánimo, pero lo que los enfermos necesitaban era la paz que daba Jesús. La gente se fiaba de él y, como decía Jesús, la fe hacía el milagro…)

Curaciones en Cafarnaúm (Mc 1, 28-39) Se corrió la voz rápidamente por toda Galilea, que Jesús cura a los enfermos y habla de las cosas de Dios de un modo que gusta mucho a la gente. Llegó a Cafarnaúm, acompañado de Santiago y Juan y se fueron a hospedarse en casa de Simón y Andrés. A la suegra de Simón, que estaba en cama con fiebre, le preocupó que vieniese de pronto tanta gente a casa. Pero cuando Jesús la saludó y le dio la mano para ayudarla a incorporarse, se le pasó la fiebre, se levantó y  se puso a recibir a los visitantes. Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron a Jesús toda clase de enfermos, algunos poseidos por espíritu maligno. Mucha gente de la ciudad se agolpaba a la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos de diversas dolencias y ayudó a liberarse y estar tranquilos a los que estaban más nerviosos, como si estuvieran poseidos por espíritu maligno. Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, se levantó sin hacer ruido y salió a las afueras a un sitio dspoblado en el campo,para rezar a solas. Allí lo encontraron Simón y sus compañeros, que al levantarse y ver que Jesús no estaba en la casa, salieron a buscarle. Cuando lo encontraron, Jesús estaba sentado sobre una piedra y rezaba levantando los ojos al cielo y diciéndole a Dios: “Padre, ¿qué quieres que haga?” Simón le dijo. “Todos te están buscando, vas a tener mucho éxito si te quedas en esta ciudad y sigues curando a tanta gente”. Pero Jesús le dijo: No, Simón, tenemos que salir para ir recorriendo las pequeñas aldeas pobres de esta región donde la gente me necesita. Para eso he venido yo al mundo y eso es lo que Abba, nuestro Padre Dios, quiere que yo haga”.

Pesca maravillosa (Lc 5, 1-11).

Una vez que la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oir el mensaje de Dios, estando él a orillas del lago de Genesarte, vio dos barcas junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la retirarra un poco de tierra. Desde la barca, sentado, estuvo enseñando a la gente. Cuando acabó de hablar dijo a Simón: -Saca la barca lago adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: -Maestro, hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero ya que tú lo dices, echaré las redes.  Así lo hicieron y cogieron tal cantidad de peces que revemntaba la red. Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran a echarles una mano, se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto Simón se echó a los pies de Jesús diciendo: Perdóname,Señor, por no haberme fiado de tí. Jesús entonces le dijo.Tranquilo, desde ahora te vas a dedicar a ser pescador de personas, o sea, de pescarlas para darles vida con la palabra de Dios.

Limpia a un leproso (Lc 5, 12-16).

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un enfermo que tenía un mal de la piel, con muchas llagas. Se echó rostro en tierra delante de Jesús y le pidió: Señor, si quieres puedes limpiarme. Los que estaban con Jesús se soprprendieron,porque a estos enfermos les estaba prohibido acercarse a la gente. Pero Jesús no discriminaba a nadie, le tomó de la mano para que se levantara y tocándole le dijo: Claro que quiero que quedes limpio. Y en seguida se le quitó la lepra. Luego jesús añadió: Ve al templo a hacer una ofrenda y que reconozcan que estás curado.

El paralítico echa a andar (Jn 5, 2-9).

Había en Jerusalén, junto a la Puerta de los Rebaños, un estanque donde brotaban aguas medicinales. Alrededor del estanque había  muchos enfermos, echados en el suelo, que esperaban el momento en que se removían las aguas, al brotar la corriente subterránea. Decían que el ángel de Dios estaba agitando el agua para que se curasen los primeros que se metieran en la corriente. Había un hombre que llevaba 38 años inválido. Jesús le preguntó: ¿Quieres curarte? El contestó: Señor, no tengo a nadie que me de la mano para meterme en el agua cuando se agita la corriente. Pero Jesús le convenció de que podía ponerse en pie el solo. Venga, hombre, levántate, carga con tu camilla a cuestas y echa a andar. Al momento recobró la salud y echó a andar. Entonces los jefes religiosos que lo vieron le riñeron por ir con una carga al hombro. “Eso está prohibido hacerlo en sábado, que es día de descanso”. Pero él dijo: El hombre que me curó me ha dicho que lleve mi camilla a cuestas y que vengas aquí a la oficina del templo para demostrar que estoy curado. Ellos entonces se enfadaron mucho contra Jesús porque trabajaba curando a la gente en sábado. Pero Jesús no les hizo caso, decía: “Mi padre Dios  sigue trabajando todos los días para dar vida a la gente y yo también trabajo siempre para hacer bien a quien lo necesite”.

El paralítico descolgado por el techo (Mc 2, 2-12),

Jesús no solo cura sino que se atreve a anunciar de parte de Dios el perdón de los pecados, lo que escandaliza a los representantes de la religión.

Al cabo de unos día volvió a Cafarnaúm y se corrió la voz de que estaba en casa.Se reunió tanta gente que no quedaba sitio ni siquiera junto a la puerta Y Jesús les decía la Palabra de Dios. Eontonces, llegaron unos trayendo entre cuatro  a un paralítico sobre una camilla.; y, como no lograban acercárselo por el gentío, levantaron el techo encima de donde estaba Jesús, y por el boquete que hicieron descolgaron la camilla en que yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían dijo al paralíco: Hijo, si necesitas perdón, te aseguro que hay perdón para todo el que se arrepiente.  Unos letrados religiosos que estaban allí sentados en primera fila discurrían para sus adentros escandalizados. ¿Como se atreve este Jesús a hablar de esa manera? ¿Eds wue no sabe que solo es propio de Dios perdonar pecados? Pero, de inmediato, Jesús supo en su espíritu lo que pensaban, y les dijo:  ¿Por qué pensáis así en vuestro interior? ¿Qué es más fácil?¿Decirle a alguien que hay  perdón para todo el que se arrepiente el pecado o decirle a un paralítico: levántate, toma tu camina a cuestas y camina? Pues para que sepáis que este hombre que os escandaliza tiene autoridad para perdonar pecados, mirad lo que hago. Y dijo al paralítico: Yoo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. El paralítico se levantó de inmediato,tomó su camilla, y salió delante de todos. Todo el mundo se asombró y daan gloria a Dios diciendo: Nunca vimos cosa semejante.

 La vocación de Mt (Mt 9, 9-13 Mc 2, 13-17).

 Los cobradores de impuestos no tenían buena fama. Con frecuencia exigían más dinero de lo que estaba dispuesto en la ley. Además trabajaban al servicio de las fuerzas militares romanas que tenían ocupado el país. Por eso los del grupo religioso de los fariseos no querían nada con ellos. Un día Jesús  pasó por delante de donde tenía Leví su oficina, se acercó a saludarle y le dijo: Ven y sígueme, únete al grupo de las que van conmigo  curando y ayudando a la gente y hablándloes de la buena noticia de parte de Dios. Leví no dudó un instante y enseguida se fue con Jesús. Luego le convidó a su casa a comer y entonces se juntaron allí muchos de los del mismo oficio de Leví. Los fariseos y los maestros de la ley se escandalizaron, decían que cómo es que una persona religiosa como Jesús se junta a comer con gente que tiene fama de ser pecadores. Pero Jesús dijo. No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos, yo he venido para llamar a los pecadores y no a los que se creen justos.

Fe alegre, sin caras de vinagre (Mt 9, 14-17)

 Jesús no quiere una religión de caras largas de vinagre, más importante la alegría que hacer penitencia ayunando). Se acercaron algunos discípulos de su primo Juan, el Bautista, y le preguntaron a Jesús:  Nosotros, lomismo que los del grupo religioso de los fariseos, hacemos penitencia a a menudo practicando el ayuno. ¿Por qué tus discípulos no hacen ayuno? Jesús les respondió: ¿Acaso pueden los invitados a una boda estar tristes de duelo mientras dura la fiesta y están celbrando a los novios? Pero si llega el día en que les arrebaten a su amigo, entonces será natural que estén tristes. No les convenció esta respuesta a los del grupo de Juan y seguían insistiendole a Jesús; ¿No es el ayuno una práctica religiosa importante? Pero Jesús, que enseñaba una nueva manera de ver a Dios y de practicar la religión, les dijo: “Nadie usa un trozo de tela nueva para remendar un vestido viejo; porque lo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Ni se echa vino nuevo en odres viejos, pues los echarían a perder. El vino nuevo se echa en odres nuevos y los dos se conservan.

 El sábado para las personas (Mt 12, 1-8)

(Los discípulos arrancan espigas al borde del camino, los escupulosos los acusan). En cierta ocasión Jesús caminaba acompañado por los discípulos y  atravesaba unos campos de trigo. Era un día de sábado. Los discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas.  Los fariseos le dijeron a Jesús: Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida. Jesús les respondió: ¿No habéis leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos? Entraron en el templo y comieron los panes de ofrenda Mira, tus discípulos que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes? Pues os digo que aquí tenéis a alguien mayor que el templo y que cualquier persona que tiene hambre es más importante que el sábado y el templo. Y por cierto, a propósito deln templo, no olvidéis lo que dijo el profeta Oseas: A dios non le agrada que le ofrezcáis sacerificios, loq ue queire es que le ofrezcáis un corazón compasivo. Misericordia quiero, dice Dios, y no sacrificios.

 Rehabilitación en sábado (Lc 13, 10-17)

(Jesus como quien sabe curar y ayudar a hacer  rehabilitación, consigue convencer a la mujer encorvada de que puede enderezarse por sí misma. Le da seguridad en sí misma y confianza en que su cuerpo tienen dentro la fuerza para curarse).

Estaba Jesús enseñando un sábado  en una de las sinagogas. Había allí una mujer que llevaba  dieciocho . años enferma , le decían que era por casa de un mal espíritu, el caso es que andaba enconrvada, sin poderse enderezar del todo. Al verla, Jesús, Jesús la llamó, y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Y le aplicó las manos. En el acto ella se puso derecha y empezó a dar gracias a Dios. Intervino entonces el jefe de la sinagoga,indignado porque Jesús había curado en sábado, y le dijo a la gente: Hay seis días de trabajo: venid esos días a que os curen. No tenéis por qué venir precisamente hoy, que es un sábado de descanso religioso. Pero Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ¡Hipócritas! Cualquiera de vosotros ¿no desata No tenéis por qué venir precisamente hoy, que esdel pesebre al buey o al burro, aunque sea día de descanso de sábado, y lo lleva a a abrevar? Y a esta mujer, que tiene fe como buena descendiente de Abrahán que es, y que estaba encorvada  por la enfermedad que la tenía atada desde hace dieciocho años, no había que soltarla de su cadena, sin preocuparse de si está permitido o no curar en sábado?

 Jesús elige a los Doce (Mc 3, 13-19).

( Elige Jesús a los discípulos para que estén con él y enviarlos a curar y a dar esperanza a la gente).

Jesús subió a lo alto de la colina, como hacía antiguamente Moisés para estar en un sitio del encuentro con Dios. Jesús fue llamando a los que él quiso y se fueron con él. Nombró a doce, a los que llamó apóstoles, porwque los eligió para dos cosas: para estar con él como compañeros de misión y para enviarlos con la misma misión que él a curar a las personas y a darles esperanza. Estos doce era; Simón, a quien liego Jesús llamó Pedro o Piedra para edificar su comunidad; Santiago y su hermano Juan, a quienes llamó Hijos del trueno, por lo apasionados que eran; Andrés y Felipe; Bartolomé y Mateo; Tomás, antiago de Alfeo y Tadeo; Simón Iscariote; y Judas. Este último fue el que más tarde le traicionó.

Dichosos vosotros (Mt 5, 11)

(Dichosos vosotros, los misericordiosos y pacificadores, dichosos vosotros aunque seais pobres y perseguidos) Jesús predicaba diciendo de muchas maneras una sola cosa que era la más importante para él, que estemos alegres y agadecidos a Dios, Padre misericordioso, que nos quiere a todos inmensamente por igual y que nos queramos y tratemos todos como Dios hace con nosotros para hacer que el mundo sea un reino de paz y justicia. Sus discípulos pusieron esta enseñanza en forma de un canto que se llamaba las ocho ramas del árbol de la felicidad, las ocho bienaventuranzas. Las ocho bienaventuranzas son las siguientes: Dichosos los pobres de corazón,porque el reinado de Dios, o sea, el mundo que Dios quiere, les pertenece y Dios está de su parte. Dichosos los afligidos, porque ellos serán consolados. Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, por serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa del bien, porque el reinado de Dios les pertenece.

(No seais perfectos a la manera de los perfeccionistas sino a la manera de Dios Padre que envia la lluvia para buenos y malos, mirad el mundo y las personas con los ojos con que los mira Dios Padre y desde el punto de vista y la altura de Dios Padre, amplio de miras y ancho de corazón)  (Mt 5, 40-48)

Estaba Jesús predicando en el monte y les dijo a sus  oyentes: -Tenéis que ser buenos del todo con todo el mundo, tenéis que ser capaces incluso de amar  vuestro enemigos y querer a los que os persiguen. Pero, maestro, eso es pedirnos que seamos perfectos, no puedes pedirnos eso a nosotros, que somos débiles. Jesús les dijo: No es eso, Dios no espera que seáis perfectos, no quiere que seáis perfectos como esos que llaman perfeccionistas, sino que vuestra manera de ser perfectos, es decir, buenos del todo con todos, sea la misma que la de Dios Padre, que envía la lluvia y el sol sobre buenos y nmalos. Por eso os digo; sed amplos de miras y anchos de corazón como vuestro Padre Dios. Cuando os digo que améis a vuestros enemigos, la manera de amarlos es rezar por ellos para que dejen de ser malos y enemigos y se conviertan y  arrepientan de sus malas obras.Rezad por los enemigos y así seréis dignos hijos de vuestro Padre Dios.

Jesús rezando a solas (Mt 6, 5-15).

Los discípulos se dieron cuenta de que Jesús se retiraba para rezar a solas por la mañana temprano o por la noche tarde. Se acercaron y escucharon que Jesús, sentado en una piedra miraba al cielo y repetía: Padre,¿qué quieres que haga? Elos estaban acostumbrdos a rezar de otra manera en la sinagoga, puestos de pie repetían los salmas aprendidos de memoria. Un día decidieron pedirle a Je sú que les enseñase a rezar. Jesús les dijo: hay dos maneras de rezar. Una es cuando estáis dos o tres reunidos en mi nombre, entonces ahí está Dios en medio de vosotros. Otra, es sin necesidad de muchas palabras ni de repetir de memoria largas oraciones, sencillamente hablar a solas con vuestro Padre Dios. Decidle, por ejemplo, así: “Padre nuestro del cielo proclámese ese nombre tuyo, llegue tu reinado, realícese en la tierra tu designio del cielo; nuestro pan del mañana, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas, y haz que nosotros seamos capaces también de perdonar a nuestros deudores. Entonces Simón y sus compañeros dijeron a Jesús: Esta oración es muy distinta de lal modo cpmo rezan los fariseos en la sinagoga. Así es, dijo Jesús, pero vosotros cuando oréis no hagáis como los hipócritas que gustan rezar de `pie en las sinagogas y en las esquinas para exibirse a la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu habitación, cierra la puerta y reza a tu Padre a escondidas. Y tu padre que ve en lo escondido, te lo pagará.

Jesús enseña a rezar (Lc 11, 1-13)

Estaba Jesús enseñándoles a rezar a los discípulos y les dijo: Supongamos que uno tiene un amigo que acude a él a media noche y le pide: Amigo, préstame tres panes que ha llegado un amigo de viaje y no tengo qué ofrecerle. El otro desde dentro le responde: No me vengas con molestias; estamos acostados yo y mis hijos; no puedo levantarme a dártelo. Os digo que, si no se levanta a dárselo por amistad se levantará por su importunidad y le dará cuanto necesita. Y yo os digo: Pedird y se os dará, buscad y encontraréis, llmad y os abrirán, pes quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama se le abre”. Alescuchar esta explicación, los discípulos dijeron: Entnces Dios nos dará todo lo que pidamos. Jesús añadió: Pero tenés que aprender a pedir lo mejor, pedid que os de espíritu santo, que os aumente la fe. ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide pan, le da una piedra? O si pide pescado, ¿le dará en vez de pescado una culebra? O si pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡Cuánto más viuestro Padre del cielo dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan!

Consejos de sabiduría que da Jesús (Mt 6 y 7)

Aquel día que les enseó a rezar, Jesús les dio durante el sermón del monte muchos consejos prácticos a sus discípulos. Por ejemplo, les dijo: “Cuando des limosna no lo anuncies a toque de trompeta, como hacen los hipócritas para que la gente los alabe, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu manoiquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede escondida; y tu Padre qyue ve lo escondido, te recompensará… La esplendidez da el valor a la persona. Si eres desprendido, toda tu persona vale; en cambio, si eres tacaño, toda tu persona es miserable… Nadie puede estar al servicio de dos señores, porque aborrecerá a uno y querrá añl otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero…

Edificar sobre cimientos de roca (Mt 7, 24-27)

(El canto y la danza de “la casa edificada sobre roca”. Jesús les enseñó a los niños a escenificar este mimo). Todo aquel que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica se parece al hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos, embistieron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada en la roca. Y todo aquel que escucha estas palabras mías y no las pone por obra se parece al necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos, embistieron contra la casa y se hundió. ¡Y qué hundimiento tan grande!

 Jesús consuela a la viuda de Naím en el entierro de su hijo (Lc 7, 11-17)

 Cuando se acercaba a las puertas de la ciudad resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; una considerable multitud de la ciudad la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió entrañablemente y, mientras la consolaba, tocó el ataúd, sin miedo a contaminarse. Luego, dirigiéndose al cadáver, dijo: -Joven, a tí te hablo, despierta y ponte en pie, camina al encuentro de Abba. Todos callaban sobrecogidos de espanto. La madre se emocionó: -Señor, me has devuelto a mi hijo…

Jesús reprende el fanatismo de Santiago y Juan (Lc 9, 52-56 )

Iba Jesús, acompañado de sus discípulos, camino de Jerusalén, pasando por territorio de Samaria.  Envió mensajeros por delante; yendo de camino, entraro en una aldea de Samaría para prepararle alojamiento, pero se negaron a recibirlo porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, que eran muy fogosos, le propusieron a Jesús: Señor, si quieres, podríamos rezar a Dios pidiendo que caiga del cielo un rayo y acabe con esta gente. Pero Jesús se indignó contra Santiago y Juan y les regañó diciendo: “No sabéis de qué espíritu sois. ¿Todavía no habéis comprendido que yo no vine a este mundo para perder a las personas, sino para salvarlas? –Entonces ellos dijeron, ¿qué hacemos, dónde paramos esta noche? . Sigamos caminando y entraremos en otra aldea más adelante, dijo Jesús. Y prosiguieron su camino;ellos, un poco cariacontecidos, pero Jesús sin  inmuitarseesús reprende a Santiago y Juan, que querían castigar con fuego del cielo a la aldea que no quiso recibir a Jesús.

El buen samaritano (Lc 10, 25-37)

En esto, se levantó un jurista y le preguntó para ponerlo a prueba:

-Maestro, ¿qu´we tengo que hacer para heredar vida eterna?.

Él le dijo:

-¿Qué está escrito en la ley? ¿C´çomo es eso que recitas?

El jurista contestó:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alama, con todas tus fuerzas y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a tí mismo”.

Él le dijo:

-Bien contestado. Haz eso y tendrás vida.

Pero el otro, queriendo justificarse, preguntó a Jesús:

-Y ¿quién es mi prójimo?

Jesús le contestó:

-Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y lo asaltaron unos bansdidos: lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba un sacerdote por aquel camino; al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Lo mismo hizo un clérigo que llegó a aquel sitio; al verlo dioun rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba el hombre y, al verlo, le dio lástima; se acercó a él y le vendó las heridas, echándoles aceite y vino; luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó cuarenta duros y, dándoselos al posadero, le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta”.

¿Qué ter parece?¿Cuál de estos tres se hizo prójimo del que cayó en manos de los bandidos?

El letrado contestço:

-El que tuvo compasión de él.

Jesús le dijo:

-Pues anda, haz tú lo mismo.

Lc 11, 1.13 Jesús les enseña a rezar y lo que deben pedir

Lc 8, 4-8 y11-15 Parábola del sembrador

Mt 13, 24-30 Parábola de la cizaña

Mc 5, 21-43 La mujer con hemorragia y la hija que parecía muerta

Lc 14, 7-11 Los primeros puestos, los últimos serán los primeros

  • Lc 15, 1-7 La oveja perdida
  • Lc 15 El hijo pródigo
  • Mc 6, 17-29 Degûellan a Juan Bautista
  • Jn 6, 5-15 Reparto de los panes
  • Mt 14, 22-33 Jesús camina sobre el agua, Pedro se hunde
  • Mc 8, 28-33 Jesus le pregunta a Pedro: ¿Quien dice la gente que soy yo? Pedro parece que contesta bien, pero luego se ve que no ha entendido
  • Lc, 9, 28-36 La Transfiguración
  • Mc 9, 33-37 Quien es la persona más importante para Jesús: ese niño
  • Jn 8, 1-11 Querían apedrear a una mujer para castigarla
  • Jn 9, 1-41 El buen pastor
  • Lc 18, 9-14 El fariseo y el publicano.Una vez estaba Jesús hablando con unos fariseos que presumían de ser muy religiosos y de ser personas muy justas. Ellos estaban seguros de cumplir todos los mandamientos de la ley y despreciaban a las personas que les parecía que no eran justas. Entonces Jesús les contó una parábola para hacerles pensar. Dijo así: Dos hombres subieron al templo para rezar. Uno de ellos era un fariseo, que tenía fama de ser persona muy religiosa. El otro era un cobrador de impuestos, que tenía fama de aprovecharse de su puesto para cobrar más dinero de lo debido. El fariseo se puso en la primera fila y de pie y en voz alta rezaba diciendo: Señor Dios te doy gracias porque soy mejor persona que otros, yo no robo, ni mato, ni maltrato a andie, soy fiel a mi esposa, y no soy como ese cobrador de impuestos que ha entrado antes a rezar aquí. Yo ayuno dos veces por semana y doy una décima parte de mis ganancias como limosna para el templo. Entretanto, el cobrador de impuestos, que se había quedado en la última fila y no se atrevía a rezar nada mas que en voz baja, se daba golpes de pecho para pedir peerdón y rezaba así: Señor yo soy pecador, ten compasión de mí, perdóname y ayúdame a cambiar y ser justo. Jesús, después de contar esta parábola, dijo: Os aseguro que el cobrador de impuestos volvió a casa perdonado. En cambio, el fariseo salió del templo como había entrado, creyéndose justo pero sin serlo.

Mc 10, 13-16 Bendice a los niños

Mc 10, 17-31 El joven rico

Mc 20, 1’16 Para todos un denario

Jn 11, 1-46 Jesús consuela a Marta y Maria por la muerte de Lázaro

Mc 10,35-45 La madre de los Zebedeos quiere colocar a sus hijos en un puesto cuando gobierne Jesús

Lc 19, 1’10 Zaqueo se arrepiente de haber defraudado. Pasaba Jesús por la ciudad de Jericó. Allí vivía Zaqueo que era el jefe de los cobradores de impuestos. Zaqueo era muy rico. Zaqueo se asomó a la calle principal para ver pasar a Jesús, pero había mucha gente y como él era muy bajito no veía bien. Se subió a una higuera para verlo desde allí. Jesús al pasar se dio cuenta, se paró y le dijo a Zaqueo: quiero hospedarme en tu casa. Zaqueo bajó inmediatamente del árbol, muy contento por hospedar a Jesús. Pero la gente que lo oyó se puso a criticar a Jesús, porque Zaqueo tenía fama de ser un pecador y corrupto, que se aprovechaba de su cargo para cobrar más de lo debido. Al final de la comida Zaqueo le dijo a Jesús: Maestro, a partir de ahora quiero cambiar de vida. Voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes. Y a las personaas a las que les robé dinero les voy a devolver cuatro veces más. Entonces Jesús le dijo Hoy has entendido muy bien que Dios quiere salvar a todo el mundo. Para eso vine yo a este mundo, para que quien tenga pecado se arrepienta y quien esté perdido se salve.

Lc 19, 20-40 Entrada en Jerusalén montado en un borriquillo

Mt 21, 28-32 Los dos hijos: sí,pero no; no, pero sí…

Lc 20, 20’26 Al César lo que es del César

Lc 20, 27-40  Siete maridos y la viuda

Mc 12, 41-44 La ofrenda de la viuda pobre

Mt 25, 14-30 Parábola de los talentos

Mt 25, 31-46 Juicio final: lo que hicisteis a estos a mi me lo hicisteis

Lc 22, 1-6 Planean matar a jesús y Judas le traiciona

Jn 13, 1-11 el lavatorio de los pies

Jn 13, 12-20 El mandamiento de amar y la traición

Mt 26, 26-28 1 Cor 11, 23 Parte el pan y lo reparte, esto es mi cuerpo

Lc 22, 40-46 Oración del huerto

Mt 26, Lc 22 y Jn 18 Pasión y muerte en cruz

Jn 20, 1-18 Magadalena, Pedro y Juan  en la mañana de la resurrección

Lc 24  Los de Emaús

Jn 20, 19-29 Encuentro con el resucitado, sin Tomás y con Tomás.

Jn 21, Encuentro con el resucitado en Tiberíades

Lc 24, 44-49 Ascensión Act 1, 3-8

Act 2, 42 los primeros cristianos y las primeras misas

Act 9 Conversion de Pablo

Act 10 Pedro y C

 Jesús rezando contento. Mt 11, 25-27 J Dijo Jesús: Yo te alabo, Abba, Señor de cielos y tierra, porque ocultaste estas cosas a los que presumen de listos, e hiciste que les fueran desveladas naturalmente a los pequeñuelos. Sí, Padre, así está bien, porque así te agradó a Tí. Todo me lo ha puesto Abba en las manos. Nadie conoce al Hijo sino Abba, y nadie Te conoce a Tí, Abba, sino tu Hijo, que es tu Imagen, y a quien el Hijo se la muestre.

 Jesús prepara el desayuno en la playa. Jn 21, 9-12

Al saltar a tierra, vieron unas brasas preparadas, un pescado encima y pan. Les dice Jesús: Ahora, traed algo de lo que habéis pescado. Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Aunque eran tantos, no se rompió la red. Les dice Jesús: Venid a almorzar. A ningún discípulo se le ocurría cerciorarse preguntando: “¿Quién eres tú?”, pues se habían dado cuenta de quién era. Era Jesús, el crucificado que ahora está vivo. Llegó Jesús, tomó el pan y se lo fue dando, y lo mismo hizo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se dejó ver por los discípulos después de entrar en la Vida más allá de la muerte.

¿Con qué ojos miráis a esta mujer? Lucas 7, 36-50 Un fariseo lo invitó a comer. Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. En esto, una mujer, de mala fama pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, se colocó detrás a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. Al verlo, el fariseo que lo había invitado, pensó: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer lo está tocando: una pecadora. Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Contestó: Dilo, maestro. Le dijo: Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientas monedas y otro cincuenta. Como no podían pagar, les perdonó a los dos la deuda. ¿Quién de los dos le tendrá más afecto? Contestó Simón: Supongo que aquél a quien más le perdonó. Le replicó: Has juzgado correctamente. Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para lavarme los pies; ella me los ha bañado en lágrimas y los ha secado con su cabello. Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con perfume; ella me ha ungido los pies con mirra. Por eso te digo que, sin duda, se le ha perdonado mucho, por lo que se deduce del mucho afecto que muestra. Que al que se le perdona menos, menos afecto siente. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Los convidados empezaron a decirse entre sí: ¿Quién es este que hasta perdona pecados? Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado: Vete en paz

 Jesús llama a cada uno por su nombre Jn 10, 2-3.

El que entra por la puerta, ese es el pastor del rebaño. A este le abre el portero, y las ovejas oyen su voz, él llama a las suyas por su nombre y las saca fuera.

Dichosa tú, María Lc 1, 39-47 

Justo por aquellos días, entre apresurada y perpleja, María se animó a ponerse en camino hacia la sierra. Llegó al pueblo de Judá donde vivían Zacarías e Isabel, entró en la casa y saludó a su prima. Al oír Isabel el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre e Isabel se llenó de Espíritu Santo. Y le dio la bienvenida con gritos de gozo: -¡Dichosa tú, cariño, bendita entre las mujeres, y bendita la criatura que llevas dentro! ¿Pero quién soy yo para que venga a mi alumbramiento la que va a alumbrar a quien es lo más grande que nos puede pasar, nada menos que la “madre de mi Señor”? ¡Dichosa, hija mía, bendita tú que siempre te fías de la palabra y promesas que vienen de arriba! A lo que María, abrazándola, respondió: -Así es prima mía, así es, que tengo una alegría que se me sale el corazón del cuerpo, cantemos con toda el alma las maravillas del Señor. Con lo poca cosa que somos, y mira cuánto nos quiere…

¿Qué nombre poner al hijo de María y José, que es Hijo de Dios? Mt 1, 18-21

Así fue cómo nació Jesús, el Enviado. María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que estaba embarazada: actuaba en sus entrañas el Espíritu de Vida. Su esposo, José, que era hombre justo, cavilaba en silencio, desvelado sin poder dormir. Cuando al fin concilió el sueño, le angustió una pesadilla: ¿Infamar en público a María? ¿Repudiarla en secreto? ¿Atreverse a preguntarle qué ha pasado? ¿Qué le han hecho?… La pesadilla se tornó sueño tranquilo y una visión angélica le calmó las palpitaciones de su corazón: “José, descendiente de David, no tengas reparo en unirte a María. Al fruto de su seno le está dando aliento el Espíritu del que Vive, el Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, será vuestro hijo y le pondréis por nombre Jesús, que significa el que libra del mal a su pueblo.

¡Viva la madre que te engendró! Lc 11, 27-28

Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud alzó la voz y le dijo:

-¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!

Pero él repuso:

-Mejor: ¡dichosos los que escuchan el mensaje de Dios y lo cumplen!

Estaba escrito en el profeta: le pondrán por nombre Emmanuel (que significa “Dios con nosotros”)… María dio a luz un hijo, y José le puso por nombre Jesús

Nicodemo, tienes que volver a nacer. Jn 3, 3-7 

Si uno no fuere engendrado de nuevo, no podrá ver el reinado de Dios… Es necesario que nazcáis de nuevo

 Lucas, cuéntenos cómo escribió la historia de Jesús. Mc 1, 35-38

Por la mañana, se levantó muy de madrugada y salió; se marchó a despoblado y allí se puso a orar. Echó tras él Simón, y los que estaban con él; lo encontraron y le dijeron: -¡Todo el mundo te busca! Él les respondió: -Vámonos a otra parte, a las poblaciones cercanas, a predicar también allí, pues para eso he salido.

Qué truco usó Jesús para que saliera vino de las orzas de agua. Jn 2, 1-11 

Estaban allí colocadas seis tinajas de piedra destinadas a la purificación de los judíos; cabían unos cien litros en cada una. Jesús les dijo: -Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba… Fue el comienzo de los signos, Jesús manifestó la gloria y los discípulos le dieron su adhesión.

Jesús rezando y ayunando en el desierto. Lc 4, 1-13; 22, 3 y 31; 22, 39-46

Jesús, lleno de Espíritu Santo, regresó del Jordán, y el Espíritu lo fue llevando por el desierto durante cuarenta días, mientras el diablo lo tentaba. Todo aquel tiempo estuvo sin comer y al final sintió hambre. El diablo le dijo: -Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en un pan. Jesús le contestó: -Está escrito que “no solo de pan se vive” … Acabadas todas sus tentaciones, el diablo se alejó de él por un tiempo.

Más tarde, el diablo volvió de nuevo a la carga, en la noche de la última cena y en Getsemaní… Entró Satanás en Judas, el llamado Iscariote, que pertenecía al grupo de los Doce… Jesús dijo a Simón: – ¡Simón, Simón! Mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como el trigo, pero yo he rogado por tí para que no llegue a faltarte la fe. Y tú, cuando te recuperes, afianza a tus hermanos… Al salir de la cena se dirigió, como de costumbre, al Monte de los Olivos, y lo siguieron también los discípulos. Llegado a aquel lugar les dijo: -Pedid no ceder a la tentación. Entonces se alejó de ellos a distancia como de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: -Abba, si quieres aparta de mí este trago; sin embargo, que no se realice mi designio sino el tuyo. Levantándose de la oración fue adonde estaban los discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo: – ¡Conque durmiendo! Levantaos y pedid no ceder a la tentación…

Jesús predica en la sinagoga de su tierra. Lc 4,14-30.

Llegó a Nazaret donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, según su costumbre, y se levantó para tener la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y, desenrollando el volumen, dio con el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor descansa sobre mí…Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él, y empezó a hablarles: -Hoy ha quedado cumplido ante vosotros este pasaje ante vosotros que lo habéis escuchado. Todos se declararon en contra, extrañados del discurso sobre la gracia que salía de sus labios, y decían: -Pero, ¿no es éste el hijo de José nuestro vecino? Todo el mundo presente en la sinagoga se declaraba en su contra, les extrañaba su discurso sobre la gracia, que omitía la cita de Isaías sobre la ira divina. No le reconocían autoridad para interpretar la Escritura. Decían: – ¿Pero, ¿no es este el hijo del carpintero? Jesús les repuso: -A ningún profeta lo aceptan en su tierra… Toda la gente en la sinagoga su puso furiosa y, levantándose, lo empujaron hacia las afueras y lo condujeron hasta un barranco del monte sobre el que estaba edificada la ciudad, para despeñarlo. Pero él se abrió paso entre ellos y emprendió el camino.

Jesús rezando a solas con Dios, (Mc 9, 2-3 y 14, 33)

Testigos Pedro, Santiago y Juan. A los seis días, Jesús se llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, los hizo subir a un monte alto y se transfiguró ante ellos; sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como ningún batanero en la tierra es capaz de blanquear…

Se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan y, dejando ver su profundo desconcierto y su angustia, les dijo: – Me muero de tristeza. Quedaos aquí y manteneos despiertos…

Cómo salió Lázaro de la tumba y adónde se fue. Jn 11

Dijo Marta a Jesús: Si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano… Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida… Jesús se dirigió al sepulcro. Era una cueva y una losa estaba puesta en la entrada. Dijo Jesús: -Quitad la losa… Jesús gritó muy fuerte: -¡Lázaro, sal fuera de este mundo! Salió el muerto con las piernas y los brazos atados con vendas; su cara estaba envuelta en un sudario. Les dijo Jesús: -Desatadlo y no lo retengáis, dejadlo que se marche junto a Abba…

Jesús consuela a una viuda en el entierro de su hijo. (Lc 7, 11-17)

Cuando se acercaba a las puertas de la ciudad resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; una considerable multitud de la ciudad la acompañaba. Al verla, el Señor se conmovió entrañablemente y, mientras la consolaba, tocó el ataúd, sin miedo a contaminarse. Luego, dirigiéndose al cadáver, dijo: -Joven, a tí te hablo, despierta y ponte en pie, es decir, sigue resucitando y prosigue el camino al encuentro de Abba. Todos callaban sobrecogidos de espanto. La madre se emocionó: -Señor, me has devuelto a mi hijo…

Se acerca el final trágico (Mt 21, 1-3)

Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al Monte de los Olivos, Jesús mandó a dos discípulos, diciéndoles: -Id a la aldea de enfrente y encontraréis enseguida una borrica atada y un pollino; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita, pero que los devolverá cuanto antes. Se cumplía así un dicho del profeta: Mira con qué sencillez entra en la ciudad tu rey, cabalgando en un simple asno, en un pollino, hijo de acémila…

Se había corrido la voz unos días antes de que Jesús y sus compañeros venáin a la capital como si fueran un grupo revolucionario de terroristas, pero la gente se quedó desconcertada al ver que venían humildemente y en son de paz. La reacción fue saludar con palamas ty ramos a quien viene en son de paz. Llevaron el borrico adonde estaba Jesús, lo cubrieron con sus mantos y él se sentó encima. Muchos alfombraban el camino con sus mantos; otros, en cambio, con ramas que habían cortado en las fincas. Los que iban delante y los que seguían gritaban: -¡Sálvanos! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!…

La traición del amigo. El silencio de Dios. Abba, ¿por qué? (Jn 12,3)

(Mt 26, 20-25)Uno de vosotros, que ha mojado en la misma salsa que yo, me va a entregar… Solamente leyéndola así, se convertirá esta narración en antropología y evangelio. Antropología, porque me dice quién y cómo soy yo. Evangelio, porque me da la buena noticia de quién y cómo es Jesús, que me acoge, sabiendo mejor que nadie lo que tengo de Magdalena y lo que tengo de Judas. Me descubre mi Magdalena en lo mejor de mi interior y me libra del Judas que mora en mi propio corazón… Por eso es tan apropiada esta lectura evangélica para celebraciones litúrgicas de los primeros días de Semana Santa.

 Última cena. Jn 15,15

No sois sirvientes o sirvientas, sino amigos y amigas

 El maestro lava los pies a los discípulos. Jn 13, 8

Si no te dejas lavar los pies, no tienes nada que ver conmigo

¿Cómo se ve el mundo desde lo alto de la cruz? Jn 19, 14-15

Uno de los soldados, con una lanza, le traspasó el costado, y salió inmediatamente sangre y agua. El que lo ha visto personalmente deja testimonio y este testimonio suyo es verdadero, y él sabe que dice la verdad para que también vosotros creáis

Jesús dio un grito fuerte amntes de morir. (Lc 23, 46)

Y dando una gran voz, dijo: En tus manos encomiendo mi espíritu.

El entierrro de Jesús. Jn 19, 38-42

José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero clandestino por miedo a los dirigentes judíos, rogó a Pilato que le dejase quitar el cuerpo de Jesús. Pilato lo autorizó. Fue entonces y quitó su cuerpo. Fue también Nicodemo, aquel que al principio había ido a verlo de noche, llevando unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe. Cogieron el cuerpo de Jesús y lo ataron con lienzos junto con los aromas, como tienen costumbre los judíos de dar sepultura. En el lugar donde lo crucificaron había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo donde todavía nadie había sido puesto. Por ser día de preparación para los judíos, como el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

El Crucificado es El Que Ahora Está Vivo Para Siempre. Hechos 2, 22-36

Escuchadme, israelitas: Os hablo de Jesús el Nazoreo, hombre que Dios acreditó ante vosotros, realizando por su medio milagros, prodigios y señales, como vosotros mismos sabéis. A éste, entregado conforme al designio previsto y decretado por Dios, vosotros, por manos de hombres sin ley, lo matásteis en una cruz.

Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que ésta lo retuviera bajo su dominio… Es a este Jesús a quien Dios resucitó, y todos nosotros somos testigos de ello. Exaltado así por la diestra de Dios y recibiendo del Padre el Espíritu Santo prometido, lo ha derramado: esto es lo que vosotros estáis viendo y oyendo… Por tanto, entérese bien todo Israel de que Dios ha constituido Señor y Mesías a ese Jesús a quien vosotros crucuficásteis.

 Domingo de Pascua.

Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos, por miedo a los dirigentes judíos, se presentó Jesús, haciéndose visible en el centro en medio de ellos, y les dijo: -Paz con vosotros.

No os voy a dejar desamparados, volveré con vosotros. Dentro de poco el mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque de la vida que yo tengo viviréis vosotros también. Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. Jn 20, 19

Vosotros ahora sentís tristeza, pero cuando aparezca estando en medio entre vosotros, os alegraréis, y vuestra alegría no os la quitará nadie. Ese día no tendréis que preguntarme nada.

 

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