Pastoral latinoamericana

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COMUNICACIONES

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LA ALEGRÍA DEL AMOR

http://latin-pastoral.ctic.jp/la-alegria-del-amor-4/Guía para leer la exhortación del Papa Francisco sobre amor y familia

LA ALEGRÍA DEL AMOR 『愛の悦び』

Guía para leer la exhortación del Papa Francisco sobre amor y familia

教皇フランシスコ著『愛の喜び』を読むための案内

Francisco pide a la Iglesia que vaya al encuentro de la gente allí donde esté, tenga en cuenta las complejidades de su vida y respete la conciencia que discierne y toma decisiones morales. Esta exhortación reflexiona sobre la vida familiar para dar aliento a las familias. Dos preocupaciones centrales son: proponer el ideal cristiano de familia y acoger a las familias heridas que sufren por no responder a ese ideal.
El Papa expone la enseñanza de la Iglesia sobre matrimonio y familia, urgiendo a la Iglesia para que valore las situaciones en que vive la gente e insiste mucho en el papel de la conciencia personal y el discernimiento pastoral. a la hora de ayudar a tomar buenas decisiones. Ante todo,  ayudar a todas y cada una de las familias, sobre todo a las más vulnerables, a experimentar el amor de Dios y a sentirse acogidas en la Iglesia. Todo esto requiere “nuevos caminos pastorales” (Amoris laetitia, AL, n.199). Se resumen en los diez puntos siguientes:

  1. La Iglesia necesita entender a las personas en toda su complejidad. La Iglesia tiene que ir al encuentro de la gente, allí donde esté. Los pastores deberán “evitar los juicios que no tengan en cuenta la complejidad de las diversas situaciones” (296). “Las personas no pueden ser encasilladas en rígidos esquemas que no dejen espacio al discernimiento personal y pastoral” (298).. Hay que invitar a vivir el Evangelio, pero también acoger misericordiosamente a las personas reconociendo sus dificultades; no “creer que todo es blanco o negro” (305). No aplicar leyes morales “lanzando piedras sobre la vida de las personas” (305). Ante todo, cercanía, comprensión, compasión y acompañamiento.

  2. El papel de la conciencia es primordial en la toma de decisiones morales.“La conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en aquellas situaciones que no encajan con nuestra comprensión del matrimonio” (303). No olvidemos la enseñanza tradicional sobre la conciencia, árbitro definitivo de la vida moral. La Iglesia está “llamada a formar conciencias, pero no a pretender sustituirlas” (37). La Iglesia ayuda a formar las conciencias, pero la conciencia tiene que ir más allá de juzgar lo que está o no de acuerdo con las normas, ha de reconocer con “una cierta seguridad moral” lo que Dios nos pide en la situación concreta (303). Los pastores ayudan no solo a conocer las normas, sino a practicar el “discernimiento”, es decir, a tomar decisiones responsables en conciencia en un clima de oración (304).

  3. Los católicos divorciados y vueltos a casar deben ser reincorporados de manera más completa en la Iglesia. Tengamos en cuenta su situación, valorando los atenuantes, aconsejándoles en el fuero interno (es decir, en conversación entre el sacerdote y la persona o la pareja), respetando siempre la decisión última sobre su grado de participación en la Iglesia, que debe dejarse a la conciencia (305, 300). Las parejas divorciadas y vueltas a casar han de sentirse en la Iglesia. “Ni están excomulgadas ni deben ser tratadas como tales, porque integran en todo momento la comunión eclesial” (243).

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LITURGIA

III Domingo de Pascua (A) 復活節 第三主日  4月30日

 El Señor resucitado camina con nosotros y nos invita a formar comunidad y participar del pan de la vida. La pascua de Jesús se realiza en los corazones y comunidades que promueven el compartir y crean lazos de comunión y solidaridad .

Ritos de Entrada  入祭

-1- Antífona: (Sal 65/66, 1-2 o canto apropiado)

1 ¡Aclame a Dios toda la tierra! 2 ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa. Aleluya.

Saludo

PRESIDENTE: En el nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo.

ASAMBLEA: Amén

PR: El Dios de la esperanza, que nos colma de alegría y paz en nuestra fe, por la acción del Espíritu Santo, estén con todos ustedes.

AS: Y con tu espíritu.

Reconciliación    回心とゆるしの儀

(Por aspersión. Encender el Cirio Pascual)

-2- PR: Con la aspersión de agua bendita queremos purificar nuestro cuerpo, templo del Espíritu Santo, y también este lugar.

Oh Dios, fuente y origen de toda vida, bendice + esta agua que creaste para fecundar la tierra y dar vida a todo lo creado, que será aspergida sobre nosotros. Que sea señal de tu misericordia y de tu perdón, ayudándonos a llegar renovados a tu Pascua. Por CNS.  AS: Amén.

-3- (Durante la aspersión se puede cantar o rezar:).

  1. ¡Señor, ten piedad de los corazones arrepentidos!

AS: ¡Señor, ten piedad de nosotros!

  1. ¡Jesús, ten piedad de los pecadores tan humillados!

AS: ¡Cristo, ten piedad de nosotros!

  1. Señor, ¡ten piedad, intercediendo por nosotros ante el Padre!

AS: ¡Señor, ten piedad de nosotros!

PR: Dios todopoderoso tenga compasión de nosotros, perdone nuestros pecados y nos conduzca a la vida eterna.

AS: Amén.

Gloria (rezado o cantado)

-4- PR: Gloria a Dios en el cielo

AS: Y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias. Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
 Señor, Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
 Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
 Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
 Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén
.

-5- PR: Oremos: (pausa) Que tu pueblo, Señor, exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu, y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente. Por NSJC. AS: Amén.

(Nos sentamos para escuchar la Palabra)

ITURGIA DE LA PALABRA

Pedro, el día de Pentecostés, nos presenta un modelo del pregón apostólico diciéndonos cómo Jesús es quien nos conduce Dios Padre. Los discípulos de Emaús reconocen al Señor en la fracción del pan que se comparte. Participando de la palabra y de la eucaristía, reconoceremos al Resucitado presente en la asamblea

Primera Lectura He 2, 14a. 22-33

-6- Lectura de los Hechos de los Apóstoles

(El día de Pentecostés), 2, 14 Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. 2, 22 Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, 23 a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. 24 Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él. 25 En efecto, refiriéndose a él, dijo David: "Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. 26 Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, 27 porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. 28 Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia". 29 Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. 31 Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. 32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. 33 Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.

Palabra de Dios.

AS: Te alabamos Señor

Salmo Responsorial

Sal 15/16, 1-2 y 5. 7-8. 9-10. 11

(O canto apropiado)

-7- AS: Me harás conocer el camino de la vida (O Aleluya)

-1 Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. 2 Yo digo al Señor:«Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti». 5 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte!

AS: Me harás conocer el camino de la vida

-7 Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! 8 Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.

AS: Me harás conocer el camino de la vida

-9 Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: 10 porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

AS: Me harás conocer el camino de la vida

-11 Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.

AS: Me harás conocer el camino de la vida

Segunda Lectura 1 Pd 1, 17-21

-8- Lectura de la 1a Carta de san Pedro:

1, 17 Y ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo. 18 Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, 19  sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, 20 predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. 21 Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

Palabra de Dios.

AS: Te alabamos Señor

Evangelio Lc 24, 13-35

 (Todos de pie)

Aclamación del Evangelio

-9- Aleluya, Aleluya. Señor Jesús, explícanos las Escrituras para que arda nuestro corazón mientras nos hablas en el camino.  Aleluya.

-10- PR: El Señor esté con ustedes.

AS: Y con tu espíritu.

PR: Proclamación del santo evangelio de NSJC según San Juan.   

AS: Gloria a ti Señor

PR: 24, 13 Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 14 En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. 15 Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. 16 Pero algo impedía que sus ojo lo reconocieran. 17 El les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, 18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». 19 «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, 20 y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 22 Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro 23 y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les había aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. 24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron». 25 Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! 26 ¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?» 27 Y comenzando por Moisés y continuando en todas las Escrituras lo que se refería a él. 28 Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». El entró y se quedó con ellos. 30 Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. 31 Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. 32 Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». 33 En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, 34 y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!». 35 Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

AS: Te alabamos Señor.

(Nos sentamos para escuchar)

Homilía

(Al terminar, a dos coros, proclamamos nuestra fe:)

Credo

-11- PR: Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

  1. -Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor
  2. -que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
  3. -nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
  4. -fue crucificado, muerto y sepultado,
  5. -descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos,
  6. -subió a los cielos; y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
  7. -Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
  8. -Creo en el Espíritu Santo,
  9. -en la Santa Iglesia católica,
  10. -la comunión de los santos,
  11. -el perdón de los pecados,
  12. -la resurrección de los muertos
  13. -y la vida eterna.
  14. Amén.

Oración de la asamblea

-12- PR: A Jesús resucitado, que camina con nosotros, pidamos que ilumine nuestra vida cotidiana.

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. Cuando los momentos de incertidumbre y de dudas nos golpeen

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. Cuando en la vida diaria nos dejemos vencer por el desánimo.

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. Cuando la fe de nuestras comunidades se marchite.

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. Cuando nuestros líderes no crean con convicción en el Resucitado.

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. Cuando las familias ya no perciban el valor del diálogo.

AS: Quédate con nosotros, Señor

  1. (añadir libremente otras peticiones)

AS: Quédate con nosotros, Señor

PR: Señor Jesús, haz que sintamos siempre arder nuestro corazón  cuando nos hablas y sepamos reconocerte en cada hermano y hermana que encontremos en nuestro camino. Tú que vives y reinas para siempre.

AS: Amén  (tomar asiento)

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

Presentación de dones

-13- (canción)

PR: Bendito seas, Señor del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

AS: Bendito seas por siempre, Señor.

PR: Bendito seas, Señor del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de vida.

Oración sobre las ofrendas

 (Todos de pie)

-14- PR: Oremos hermanos para que este sacrificio mío y de ustedes sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

AS: El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

-15- PR: Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante de gozo, y pues en la resurrección de tu Hijo nos diste motivo de tanta alegría, concédenos participar también del gozo eterno. Por JCNS.

AS: Amén.

Prefacio:  

-16- PR: El Señor esté con ustedes

AS: Y con tu espíritu

PR: Levantemos el corazón

AS: Lo tenemos levantado hacia el Señor

PR: Demos gracias al Señor nuestro Dios.

AS: Es justo necesario.

PR: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.

Porque  él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.

 Por eso, con efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:

AS: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo

PLEGARIA EUCARISTICA III  奉献文

PR: Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

AS: ¡Santifica y reúne a tu pueblo!

PR: Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que sean Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

AS: ¡Santifica nuestra ofrenda, Señor!

PR: Porque él mismo la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y coman todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado

por ustedes.

 Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él,

porque éste es el cáliz

de mi Sangre,

Sangre de la alianza

nueva y eterna,

que será derramada

por ustedes y por todos

para el perdón de los pecados.

Hagan esto

en conmemoración mía. 

PR: Éste es el Sacramento de nuestra fe.

AS: Cuantas veces comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos, Señor, tu muerte hasta que vuelvas.

PR: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

AS: Recibe, Padre, nuestra ofrenda.

PR: Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos del Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

AS: Haz de nosotros un solo Cuerpo y un solo Espíritu.

PR: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, san N (santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

AS: Haz de nosotros una ofrenda perfecta.

PR: Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor el Papa Francisco, a nuestro Obispo Rafael, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

AS: Acuérdate, Padre, de tu Iglesia.

PR: Atiende los deseos y súplicas de esta familia que as congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.

AS: Acuérdate, Padre, de tus Hijos (pausa)

PR: A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro.

AS: A todos sácialos con tu gloria (pausa)

PR: Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.   

AS: Amén.  

Rito de la Comunión  主の祈り

PR: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

AS: Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

Y líbranos del mal.

-17- PR: Líbranos, Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

AS: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.

Rito de la Paz

PR: Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”. No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

AS: Amén.

PR: La paz del Señor esté siempre con ustedes.

AS: Y con tu espíritu.

PR: Démonos fraternalmente la paz     (canción)

Fracción del Pan

-18- PR: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

AS: Ten piedad de nosotros.

PR: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

AS: Ten piedad de nosotros.

PR: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

AS: Danos la paz

Comunión  聖体配慮

PR: Dichosos los llamados al banquete nupcial del Cordero. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

AS: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

(Las personas que están preparadas para comulgar, hacer una fila en el centro)

-19- Canto de Comunión

Antífona: (Lc 24, 35 o canción) Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluya.

Oración después de la Comunión

-20- PR: Oremos (pausa) Mira, Señor, con bondad a tu pueblo, y ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele también la resurrección gloriosa.

AS: Amén.

Rito de conclusión

Acabamos de celebrar la misa, en la cual hemos compartido la palabra y la eucaristía, siendo sensibles a la presencia de Jesús resucitado. Volvamos agradecidos a nuestros hogares y a nuestros compromisos cotidianos.

Avisos

Bendición final

(Nos ponemos de pie)

-21- PR: El Señor esté con ustedes.

AS: Y con tu espíritu.

PR: Bendígalos + Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo. AS: Amén.

Envío

PR: ¡Lleven a todos la alegría del Señor resucitado! Vayan en paz, el Señor los acompaña

AS: Gracias a Dios

-22- (canción de partida)

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En la primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, encontramos a Pedro pronunciando su primera predicación pospascual, dirigida tanto a los judíos presentes como a todos los habitantes de Jerusalén. El sermón es de tipo kerigmático, con la presentación de tres aspectos de la vida de Jesús, que componen el credo de fe más antiguo del cristianismo: un Jesús histórico, acreditado por Dios con milagros, prodigios y señales; su muerte a mano de las autoridades judías, y finalmente, su

 

resurrección obrada por Dios para salvación de toda la humanidad. Pedro termina su discurso con un sello de autenticidad: de todo esto, «nosotros somos testigos» (Hch 2,32).

Creer en Jesús resucitado era reconocerlo como Mesías, lo que según las Escrituras, abría las puertas para su segunda venida y el fin del mundo.

Esto explica las actitudes de recogimiento y miedo que llevan a los discípulos a encerrarse bajo llave.

Sin embargo, Pentecostés cambia para siempre las cosas, pues antes que miedo por el fin del mundo, el Espíritu les indica que el mundo apenas comienza, y que la iglesia que acaba de nacer tiene el compromiso de contribuir en la reconstrucción de este mundo con la clave del amor.

Así comenzó la Iglesia su misión, cambiando los miedos del fin del mundo, por la alegría, el optimismo y el compromiso de hacer que cada mañana el mundo nazca con más amor, justicia y paz.

La referencia a la primitiva comunidad cristiana nos hace descubrir la importancia que la praxis del amor y de la solidaridad tuvo en el surgimiento del cristianismo.

No fue sin más una teoría, sino un cambio de vida, una praxis, una transformación social, lo que estaba en juego. Importante tenerlo presente, cuando tantos piensan que el cristianismo es cuestión de aceptar intelectualmente un paquete de verdades, teorías o dogmas. En la segunda lectura, el apóstol Pedro hace un llamado a mantener la fidelidad a Dios aún en situaciones de destierro, desplazamiento, marginación o exclusión, porque Dios, en un nuevo Éxodo, nos libera de una sociedad sometida a leyes injustas e in-humanas, que protegen sólo al que paga con oro o plata.

 

Eta liberación fue asumida por Jesús con el sello de su propia sangre, como una opción de amor, consciente y voluntaria, por los hombres y mujeres del mundo entero. El precio que debemos pagar a Jesús por tanta generosidad, no es con oro ni plata, sino, dando vida a los hermanos que siguen muriendo, víctimas de la injusticia y la deshumanización. Eso será realmente «devolver con la misma moneda».

En el evangelio, dos discípulos, que no eran del grupo de los once (v.33) se dirigen a Emaús. Probablemente se trata de un hombre y una mujer, casados, (también había mujeres discípulas), que regresaban a su pueblo natal frustrados por los últimos acontecimientos de la capital.

Mientras conversaban, Jesús se acerca y comienza a caminar con ellos, al fin y al cabo es el Emmanuel. Pero ellos no pueden reconocerlo, sus ojos están cerrados. ¿Por qué? Porque en el fondo todavía tenían la idea de un Mesías profeta-nacionalista, que conquistaría el mundo entero para ser dominado por las autoridades de Israel, un Mesías necesariamente triunfador...

Por eso, estaban viendo en la cruz y en la muerte del maestro, el fracaso de un proyecto en el cual habían puesto sus esperanzas.

Serán las Escrituras las primeras gotas que Jesús echa en los ojos del corazón de estos discípulos, para que puedan ver y entender que no es con el triunfalismo mesiánico, sino con el sufrimiento del siervo de EL SEÑOR, como se conquista el Reino de Dios; un sufrimiento que no es masoquismo, sino un cargar conscientemente con las consecuencias de la opción de amar a la humanidad, actitud difícil de entender en una sociedad dominada por un poder de dominio que mata a quien se interpone en su camino. Por la vida, hasta dar la misma vida, es el testimonio de Jesús ante sus dos compañeros.

El relato de los discípulos de Emaús es una pieza bellísima, evidentemente teológica, literaria. No es, en absoluto, una narración ingenua directa de un hecho tal como sucedió. Es una composición elaborada, simbólica, que quiere dar un mensaje. Y como todo símbolo, que no lleva adjunto un manual de explicación, permanece «abierto», es decir, es susceptible de múltiples inter-pretaciones. Y desde cada nuevo contexto social, en cada nueva hora de la historia, los creyentes se confrontarán con ese símbolo y extraerán nuevas lecciones.