Pastoral latinoamericana

IGLESIA EN EL MUNDO

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Morir es nacer, morir es despertar
y ver a DIOS

Morir sólo es morir, morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas ni espejos.
Descansar de vivir en la ternura.
Tener la paz, la luz, la casa juntas;
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura.

(Poesía escrita por el sacerdote,
poeta y periodista español,
José Luis Martín Descalzo -1930-1991-,
durante su última enfermedad)

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COMUNICACIONES

Atendemos consultas personales y acompañamiento de la vida de fe, de 14:00 a 16:00 los martes, miércoles y jueves.

Atendemos consultas pessoais e acompanhamento da vida de fé, de 14:00 às 16:00 as terças, quartas e quintas feiras.

Teléfono: 03-5759-1061

Enlaces (links) con otras webpages:

http://www.juanmasia.com/

http://d.hatena.ne.jp/jmasia/

PALABRA DE VIDA

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15 AGOSTO. ASUNCIÓN

La catequista de aquella iglesia parroquial se llamaba Asunción. Sus amigos la llamaban Asun y sus alumnos la “señó Asunción”. El 15 de agosto la felicitaron. Ella aprovechó la ocasión para explicar a los niños y niñas de la escuela dominical lo que significa la Asunción de María al cielo.

Al ver en las ilustraciones del libro de religión una pintura de La Virgen María en el lecho de muerte con los apóstoles a su alrededor rezando mientras unos ángeles bajaban para llevarse a María envuelta en un manto de gloria, uno de los niños pequeños de la catequesis preguntó: “¿Entonces la Virgen no se murió? A lo que respondió la maestra: “Sí, Jaime, María murió y la enterraron. Pero morir es salir de esta vida para entrar en otra vida mejor, en la vida dentro de Dios. Como los pequeños ponían cara de no entenderlo, la maestra les hizo un juego. Hizo salir del aula al pasillo a una de las pequeñas, Alicia. Después cerró la puerta.

-Buscad a Alicia en esta habitación.
-Imposible, no está aquí.
-¿Qué ha pasado? ¿Se ha muerto Alicia? ¿Es que ya no vive? ¿Ya no existe?
-No, ha salido de esta aula y ha entrado en la galería. Visto desde aquí, lo que ha hecho Alicia es salir.

Visto desde el otro lado es entrar. Ahora abrimos la puerta y la llamamos. Alicia está de nuevo con nosotros.

Ana, que una de las mayorcitas y se está preparando este año para la Primera Comunión, levanta la mano: “Ya lo sé. Ana ha resucitado”

-Muy bien, Ana lo ha aprendido bien, dice la maestra. Habrá que explicarlo con palabras más apropiadas para los mayores. Porque el ejemplo que hemos visto, con el juego de Alicia saliendo del aula y entrando en el pasillo y volviendo de nuevo al aula, es solo una explicación sencilla para los más pequeños. Cuando crezcan un poco más y se preparen como Ana para la Primera Comunión, habrá que hablarles con otras palabras para mayores sobre lo que significa muerte y resurrección. El juego de la puerta no basta. Porque la resurrección no es volver a esta vida, sino quedarse para siempre en esa otra vida de verdad, donde ya no hay muerte.
Así fue cómo aquella maestra catequista explicó, esta vez con palabras para mayores, que resucitar no es volver a la vida en este mundo, sino entrar en la vida de Dios para siempre. Esto es diferente del juego de la puerta, porque cuando se cruza la puerta de la muerte ya no se vuelve a entrar en esta vida; se queda uno para siempre al otro lado, en la vida de Dios, con Dios, dentro de Dios.

Resucitar quiere decir también despertarse y levantarse, despertarse del sueño de la muerte, abrir los ojos y darnos cuenta de que estamos ya en la otra vida. Empezamos a caminar por la otra vida con Jesús Resucitado dentro de la vida de Dios.

La fiesta de la Asunción de María al cielo celebra su participación en la vida de Jesús Resucitado, es su resurrección en el mundo de la vida de Dios. Se llama Asunción porque el mismo Dios la llama, la “asume”, la “absorbe” dentro de su vida eterna para que viva para siempre dentro del misterio de Dios.

Santa María de la Asunción es una imagen y una anticipación de lo que Dios quiere que nos pase a todos nosotros al morir: que entremos en la vida de Dios, que Dios nos absorba y asuma dentro de sí. Que vivamos en Él y con Él para siempre.

Lo podemos decir también con la imagen del gusano de seda y la mariposa. Estamos destinados a pasar el umbral del tránsito de crisálidas a mariposas de vida eterna.
Los alumnos y alumnas mayores de la clase de preparación para el sacramento de la Confirmación, no se conformaban con estas explicaciones sencilla para los más pequeños. Algunos preguntaron: ¿A María la enterraron o se la llevaron los ángeles tal como estaba en el lecho de muerte hacia los cielos, como la pintan en el cuadro que vimos en el museo?

Hubo que explicarles el simbolismo de ese cuadro. Mientras la elevan al cielo, el sudario funeral se extiende y convierte en manto glorioso, como cuando sale de la crisálida la mariposa. Es un símbolo poético y pictórico del misterio de transformación que ocurre al pasar por la muerte a la vida verdadera.
La Asunción no es un privilegio exclusivo y excepcional de María, sino el símbolo de nuestro propio destino al morir para entrar como ella en la vida definitiva.
Asunción no significa transportar misteriosamente un cadáver por los aires para reanimarlo en lo alto de las nubes.
Asunción quiere decir que, pasando por la muerte, María es absorbida, atraída, asumida por el Espíritu de Vida de Dios y entra en la vida definitiva, verdadera y eterna. María Asunta al cielo es el símbolo de nuestra esperanza de vida eterna. Nos recuerda que morir es nacer y despertar.
Eso es lo que conmemoramos y celebramos el 15 de Agosto. Por eso es un día muy apropiado para rezar por los difuntos y con los difuntos para que ellos descansen en paz y rueguen por nosotros.
Lo dijo el papa Pío XII al proclamar esta enseñanza de fe solemnemente en 1950: “Lo esencial del mensaje es reavivar la esperanza en la propia resurrección”, que no consiste en revolotear por las nubes un alama separada de un cuerpo, ni en reanimar un cadáver o dejar una tumba vacía, ni en volver a esta vida terrena, sino que es la transformación de nuestro espíritu en cuerpo glorioso y la entrada de la persona en el misterio de la vida de Dios. Así lo escribe san Pablo en su carta a la iglesia de Corinto: “La victoria sobre la muerte consiste en que cuando morimos nos transformamos en cuerpo espiritual y glorioso, la muerte es absorbida por la victoria de la vida divina” (Cf. 1 Co 15).

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PENTECOSTES. HOMILÍA P. Adroaldo

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PAN DE VIDA

....... E A MÃE DE JESUS ESTAVA PRESENT

Entre os personagens próximos de Jesus, poucos como Maria. Dela não se diz muita coisa nos evangelhos, mas o que se diz é surpreendente. Mãe, testemunha, seguidora, servidora, presente... Uma mulher fiel a Deus e capaz de ver mais além do cotidiano e estabelecido; uma mulher capaz de ver diferente.

Onde outros viam uma loucura, Maria viu um horizonte; onde muitos tinham visto uma transgressão, ela intuiu a promessa de Deus; onde tantos teriam estremecido diante da proposta de Deus e teriam exigido mais provas, mais seguranças ou mais garantias, Maria exclamou: “faça-se”. Onde a lei era a referência e a condenação, ela foi capaz de cantar a grandeza do Deus que está com os mais simples e quebra as estruturas estabelecidas; onde tudo era convencional, Maria, com uma acolhida feita de valentia, confiança e entrega, foi capaz de colaborar com Deus de modo radical; onde todos viam o desenlace frustrante e triste de  uma festa de casamento, ela “viu e antecipou a hora de seu Filho”... Porque estava sempre presente.

Porque estava presente a Deus, Maria fez-se presente nos momentos decisivos de seu Filho, bem como fez-se presente na vida das pessoas. Uma presença que faz a diferença: presença solidária, marcada pela atenção, prontidão e sensibilidade, próprias de uma mãe.

 

Sua presença não era presença anônima, mas comprometida; presença expansiva que mobilizou os outros, assim como mobilizou seu Filho a antecipar sua “hora”. Nas bodas de Caná, a novidade está numa nova forma de presença de Maria, que não se encontra interessada, em princípio, por fazer coisas, por resolver problemas, senão para traçar uma presença. Ela não está aí para “arrumar” as coisas, mas para escutar e compartilhar um momento festivo. Ela se encontra presente, num gesto de solidariedade que transcende e supera toda atividade.

 

Trata-se de uma presença que é “música calada” nos lugares cotidianos e escondidos, que sabe enternecer-se e escutar as inquietações que procedem desses lugares. Uma presença que descobre o próximo no próximo, que sabe resgatar a solidariedade na vida cotidiana. Uma presença que se manifesta na ausência de recompensa ou de interesse próprio.

 

Em definitivo, Maria descobre que é chamada a dar de graça o que de graça recebeu. Sabe entrar em sintonia com os sentimentos dos outros e construir vida festiva, e vida em abundância. Sua presença revela um gesto profético de solidariedade e de anúncio: presença que aponta para uma outra presença, a de seu Filho. Sua presença dignifica e revela um novo sentido à presença de Jesus numa festa de Casamento.

 

A presença silenciosa, original e mobilizadora de Maria desvela e ativa também em nós uma presença inspiradora, ou seja, descentrar-nos para estar sintonizados com a realidade e suas carências. Tal atitude nos mobiliza a encontrar outras vidas, outras histórias, outras situações; escutar relatos que trazem luz para nossa própria vida; ver a partir de um horizonte mais amplo, que ajuda a relativizar nossas pretensões absolutas e a compreender um pouco mais o valor daquilo que acontece ao nosso redor; escutar de tal maneira que aquilo que ouvimos penetre na nossa própria vida; implicar-nos afetivamente, relacionar-nos com pessoas, não com etiquetas e títulos; acolher na própria vida outras vidas; histórias  que afetam nossas entranhas e permanecem na memória e no coração.

 

Disto se trata: aprender dos outros; recarregar nossa própria história de um horizonte diferente, no qual cabem outras possibilidades e outras responsabilidades; descobrir uma perspectiva mais ampla que ajuda a formular melhor o sentido de nossa própria vida.

Evidentemente, nem toda presença é “saída de si”; uma pessoa pode passar pelos lugares sem que os lugares deixem pegadas; ela pode tocar a superfície das coisas e das vidas, mas esse contato deixa pouca memória e que logo desaparece. Com isso não há encontro nem aprendizagem.

Quando a pessoa se faz presença que desemboca no verdadeiro encontro, ela se expõe, se faz vulnerável, se deixa afetar... Mas essa é a oportunidade para transformar os olhares e os gestos de quem se atreve a sair dos horizontes conhecidos.

São muitos os encontros que são fecundos para quem se faz presente e para quem acolhe esta presença. São muitas as pessoas cujas vidas ganham em seriedade, em profundidade, em compaixão e em alegria autêntica ao fazer esse caminho de saída de si. São muitas as pessoas que, em contato com vidas e histórias diferentes e reais, compreendem melhor suas próprias vidas e sua responsabilidade.

O seguimento de Jesus nos mobiliza e nos expande na direção dos outros.

 “O discípulo-missionário é um descentrado: o centro é Jesus Cristo que convoca e envia. O discípulo é enviado para as periferias existenciais. A posição do discípulo-missionário não é a de centro, mas de periferias: vive em tensão para as periferias” (Papa Francisco)

Que significa “fronteiras geográficas e existenciais”. É preciso sair dos limites conhecidos; sair de nossas seguranças para adentrar-nos no terreno do incerto; sair dos espaços onde nos sentimos fortes para arriscar-nos a transitar por lugares onde somos frágeis; sair do inquestionável para enfrentarmos o novo...

É decisivo estar dispostos a abrir espaços em nossa história a novas pessoas e situações, novas vivências, novas experiências... Porque sempre há algo diferente e inesperado que pode enriquecer-nos...

A vida está cheia de possibilidades; inumeráveis caminhos que podemos percorrer; pessoas instigantes que aparecem em nossas vidas; desafios, provocações, aprendizagens, motivos para celebrar... lições que aprenderemos e nos farão um pouco mais lúcidos, mais humanos e mais simples...

A fronteira passa a ser terra privilegiada onde nasce o “novo”, por obra do Espírito. Ali aparece o broto original do “nunca visto”, que em sua pequenez de fermento profético torna-se um desafio ao imobilismo petrificado e um questionamento à ordem estabelecida.

Isso pede de todos nós uma atitude de abertura e de deslocamento frente ao outro, o que implica colocar-nos em seu lugar, deixar-nos questionar e desinstalar por ele... Nosso desafio não é fugir da realidade, mas aproximarmos dela com todos os nossos sentidos bem abertos para olhar e contemplar, escutar e acolher, percebendo no mais profundo da mesma a presença ativa do Deus que nos ama com criatividade infinita, para encontrar-nos com Ele e trabalhar juntos por seu Reino.

O discípulo missionário não é aquele que, por medo, se distancia do mundo, mas é aquele que, movido por uma radical paixão, desce ao coração da realidade em que se encontra, aí se encarna e aí revela os traços da velada presença do Inefável. “Encontrar, a experimentar Deus em todas as coisas... a Ele em todas amando e a todas n’Ele” (S. Inácio).

Deus emerge na densidade das coisas, das pessoas e dos acontecimentos.

Quem está em sintonia com esta Presença, vive uma festa permanente.

Texto bíblico:  Jo 2,1-11

Na oração: por onde você tem transitado normalmente? Somente por lugares conhecidos, junto às pessoas amigas?  Sua presença eleva, anima, desperta os outros?

Você se deixa afetar pelas presenças provocativas? os pobres? os marginalizados? as minorias?

Pe. Adroaldo Palaoro sj

Diretor do Centro de Espiritualidade Inaciana – CEI

 

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14 de Junio, 2020

JUNTOSEL DOMINGO

CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI, cuerpo glorioso y vida de Cristo resucitado.

 LECTURA DE LA CARTA DE SAN PABLO A LOS CORINTIOS (10, 16-17).

 “El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no significa la solidaridad con la sangre y vida del Mesías Enviado? Ese pan que partimos, ¿no significa solidaridad con el cuerpo del Mesías Enviado?  Como hay un solo pan, aun siendo muchos formamos un solo cuerpo, pues todos y cada uno participamos de ese único pan. “ 

.LAS REUNIONES DE ACCIÓN DE GRACIAS: LA EUCARISTÍA DE LAS PRIMERAS COMUNIDADES (Hechos 2, 42-47)

Perseveraban en la escucha de la enseñanza, la comunidad de vida, el partir el pan y las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado por las señales que los apóstoles realizaban. Los creyentes vivían concordes, tenían todo en común; compartían y repartían sus bienes. A diario iban el templo, partían el pan en las casas y comían juntos alabando a Dios de corazón y con alegría; el pueblo los veía bien; cada día se agregaban al grupo los que entraban por este camino de salvación del Señor.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (6, 51-58)

 Aquí está el pan que baja del cielo, para comerlo y no morir. Yo soy el pan vivo bajado del cielo: quien come pan de este vivirá para siempre. Pero, además, el pan que voy a dar es mi propio cuerpo, para que el mundo viva. Los dirigentes judíos se pusieron a discutir acaloradamente. -¿Cómo puede este darnos a comer su cuerpo? (No entendían que hablaba de su cuerpo resucitado). Jesús les dijo: Os aseguro que si no coméis y bebéis la vida de este Hombre no tendréis vida en vosotros. Quien come y bebe mi vida tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.  

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

MEDITACIÓN Y CATEQUESIS SOBRE LA EUCARISTÍA

Los sacramentos son lugares, tiempos y acciones litúrgicas de encuentro con Dios. Un sacramento es una señal visible de la comunicación de la gracia invisible.

En los sacramentos recibimos la bendición de Dios y somos enviados a bendecirnos mutuamente en la vida de cada día. El Señor nos da su paz, nos reconcilia, nos pacifica, nos da vida, y nos encarga la misión de reconciliar, pacificar y darnos vida unos a otros. Jesucristo, Dios hecho hombre, es el sacramento de nuestro encuentro visible con el Dios invisible.

La vida de la Iglesia prolonga el cuerpo, la vida y la misión de Jesucristo. La vida de la Iglesia es toda ella sacramental, es decir, la vida de la Iglesia es toda ella un sacramento, un lugar y una comunidad donde nos encontramos con Dios.

 El “sí”de Dios a nosotros y nuestro “Sí” a Dios

Jesucristo es, como dice san Pablo, el “Sí” de Dios a la humanidad.(Ver 2 Corintios 1, 15-32). En los sacramentos recibimos ese “Sí” de Dios y le respondemos dándole nuestro “Sí” a Dios. De este modo, los sacramentos son bendición y promesa. Recibimos agradecidos la bendición de Dios, le prometemos bendecirnos unos a otros y le pedimos la ayuda de su gracia para ello.

Por ejemplo, en el bautismo, la confesión de fe es nuestro “Sí”a Dios. En el matrimonio, el “Sí” de la promesa de los novios, es al mismo tiempo, un “Sí” a Dios, prometiéndole ser fieles los esposos mutuamente.

Los sacramentos, tal como los explica el Catecismo de la Iglesia Católica son: A) Sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo Confirmación, .Eucaristía. B) Sacramentos de sanación: Reconciliación, Unción de los enfermos. C) Sacramentos al servicio de la union de la comunidad: Matrimonio y Órdenes sagradas

En la liturgia de los sacramentos se usan palabras,gestos y acciones simbólicas de bendición (el agua, el aceite, la señal de la cruz para bendecir perdonando, el pan y el vino que se consagran, etc...)

Una aclaración sobre los símbolos: Hay que evitar dos maneras exageradas de entender los símbolos:

  • no se deben entender como si no fueran más que señales, sin ninguna realidad

2) hay que evitar entender los símbolos como si fueran solo una realidad física, sin contenido espiritual. Lo veremos con un ejemplo. Vamos a comparer una fotografía y un abrazo como símbolos de amor.

La fotografía de las persona querida y el abrazo que se dan dos personas que se quieren son símbolos de amor. Pero el primero, la fotografía que me recuerda a esa persona en su ausencia es solamente un “símbolo recordatorio”, que es muy débil porque no va acompañado por la presencia de esa persona.

En cambio, el abrazo que se dan los que se quieren es un símbolo muy fuerte, que va acompañado de una realidad, porque en el abrazo están presentes realmente esas personas. Lo llamaremos “un símbolo sacramental”. Por eso decimos que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía.

No decimos que la eucaristía sea solamente un símbolo, no decimos que sea “nada más que un símbolo”, sino lo que decimos es que la eucaristía es “nada menos que todo un símbolo fuerte”, es decir, lo que se llama un símbolo sacramental.

Un símbolo sacramental es un signo que realiza lo que significa: la gracia y bendición que Dios nos da. Por eso se ha dicho desde antiguo en la iglesia que los sacramentos son signos visibles y eficaces de la gracia invisible, la comunican para unirnos con Dios dándonos su vida.

Ver más en: Alrededor de la Mesa. Orientaciones básicas para la primera comunión, Catholic Tokyo International Center, 2009, 44p. 300

LA MISA.

La Misa es la reunión de los cristianos el Domingo, Día del Señor, el día en que, reunidos en su nombre, celebramos que Jesús Resucitado vive para siempre y está presente entre nosotros

La misa se viene celebrando desde las primeras reuniones en comunidad de los discípulos de Jesús. Es la asamblea de los creyentes reunidos por el Espíritu de Jesús.

Esa reunión es la prolongación del cuerpo y la misión de Cristo. La misa hace memoria y a la vez hace presente la ofrenda de la vida de Jesús, recordando sus palabras en la Última Cena. Con razón se la llama”La Mesa o Cena del Señor”, “La Fracción del Pan”, la “Eucaristía” o “Acción de gracias”

EUCARISTÍA, ACCIÓN DE GRACIAS

Eucaristía es una palabra griega. Eu: Bueno Kharis: Gracia, gracias, agradecimiento.

La Eucaristía está relacionada con la misión que Jesús encarga a sus discípulos. El nombre de Missa nos recuerda la “misión”. Como el Padre le envió, así nos envía Jesucristo a nosotros.

Al final de la misa nos despiden con una bendición, lo mismo que al principio nos reciben con una bendición. Al principio de la misa es una bendición de acogida. Al final es una bendición de envío en misión. “Podéis ir en paz”, dice el celebrante. Con otras palabras: No os quedéis aquí, salid fuera, id al mundo, a construir la paz en la vida diaria, en la familia y en el trabajo. Somos enviados por Jesús como él es enviado por el Padre para que ayudemos a descubrir el Reino de Dios y a construirlo.

BENDICIÓN, ALABANZA Y GRATITUD

Bendecidos por el Señor, nos bendecimos mutuamente. Bendecir a Dios significa dar gracias y alabar a Dios. Dios nos bendice: nos da su amor, gracia y misericordia. En la Misa recibimos y agradecemos la bendición de Dios. Salimos de la misa enviados por Dios a la vida para vivir bendiciéndonos mutuamente unos a otros

https://youtu.be/6ADuJSV0bRI

Sacerdocio de fieles en tiempo de pandemia

RITO EUCARÍSTICO EN CASA DURANTE EL CONFINAMIENTO.

Antes de la comida, rezamos recordando la Ultima Cena de Jesús。Eucaristia familiar en comunion universal para tiempo de pandemia.

  (Colocamos sobre el mantel pan y vino y el crucifijo. Pan y vino, signos de vida cotidiana que se hacen signos sacramentales de presencia de gracia. El crucifijo, signo visible de fe que resume el misterio invisible

 Se puede proyectar en el televisor la misa del Papa en Roma u otra de las que son accesibles por internet: ver you tube.

 En la sección latinoamericana del Centro Internacional de la diócesis de Tokyo para la Pastoral de Migraciones hemos preparado el ritual siguiente para que puedan celebrar la Cena del Señor y Comunión espiritual en las casas durante el confinamiento. Ver para explicacion los dos posts anteriores en este mismo blog).

Slide1 (1)Corona virus y misa familiar

Lector: INICIO. CELEBREMOS LA CENA DEL SEÑOR.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén

L: Que el Señor nos bendiga con su paz.

T: Él está en medio y dentro de nosotros

L: Ven, Espíritu de Vida, y entra en nuestros corazones

T: Haz que podamos gritar: Abba, Dios Padre y Madre, en Ti confío.

L: Que la bendición y la paz de nuestro Señor Jesucristo se derramen sobre el mundo entero.

T: Envía, Señor, tu Espíritu y renueva la tierra con tu Presencia.

L: CONFESIÓN.

Reconocemos ante  el Señor nuestra necesidad de sanación de cuerpo y alma;  necesitamos reconciliarnos con Dios y con el prójimo.

(Pausa para confesarse en silencio ante Dios y recibir su absolucion)

L: Reconozcamos también su misericordia, creyendo y confiando en el perdón. Señor, ten piedad

T: Cristo, ten piedad

L: El Señor todo misericordioso perdona nuestras culpas, sana nuestras heridas y nos guía por el camino hacia la vida verdadera.

T: Amén

L: OREMOS.

Dios Padre y Madre, Fuente de la Vida, que has querido hacerte para nosotros pan de vida, ven a bendecir nuestra vida, transfórmala en vida eterna para la salvación del mundo y haz que vivamos dándonos vida mutuamente. Por Jesucristo Nuestro Señor.

T: Amén

L: LECTURA DE CARTA APOSTÖLICA. (Corintios 11, 23-24)

 Lo mismo que recibí y que venía del Señor os lo transmití a vosotros: que el Señor Jesús, la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan, dio gracias, lo partió y dijo: - Esto es mi cuerpo, esto es mi vida, que se entrega por vosotros. Haced lo mismo en memoria mía.

L: SALMO DE RESPUESTA A LA PALABRA. Entonamos juntos (o cantamos):

T: Donde hay caridad y amor, allí está Dios. Nos congregó en la unidad del Espíritu el amor de Cristo.

L: Del Evangelio según Juan

Hijos míos, ya me queda poco que estar con vosotros. ..Os doy un encargo nuevo: que os améis mutuamente, igual que yo os he amado, es decir, con el Espíritu de amor que derramaré sobre vosotros y os hará capaces de amar. En esto conocerá el mundo que sois mis discípulos: en que os tenéis amor entre vosotros...Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida...Dentro de poco, el mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque de la vida que yo tengo viviréis también vosotros. Aquel día comprobaréis que yo estoy identificado con el Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros.

L: OFREZCAMOS LA VIDA COTIDIANA.

Recibe, Señor este pan y esta copa que representan nuestra vida diaria, sus penas y alegrías, éxitos y fracasos, salud y enfermedad, gratitud y sufrimientos, deseos y súplicas. Envía tu Espíritu, para que consagre y transforme esta ofrenda para que se convierta en vida de Cristo para nuestra salvación y la de todo el mundo.

T: Bendito seas por siempre, Señor

L: INVOQUEMOS AL ESPÍRITU PARA QUE TRANFORME TODA VIDA EN VIDA ETERNA.

 L: Ven, Espíritu de Vida, bendice y consagra estas ofrendas para que se conviertan en vida de Jesucristo y realicen su Presencia entre nosotros. Recordamos su Palabra creadora que nos dice: Esto es mi cuerpo, esto es mi vida para daros vida. Te damos gracias Señor, Vida de nuestra vida y creemos que Tú eres El Que Vive y está realmente Presente entre nosotros.

T: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús, ven en cada momento a nuestra vida.

L: ORACIÓN DE JESÚS Y BRINDIS DE COMUNIÓN

L: Decimos la oración que nos enseñó Jesús:

T: PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN EL CIELO...

L: Señor, tú tiene palabras de vida eterna y eres pan de vida. Deseamos recibirte y que nos recibas dentro de ti.

T: Señor, no soy digno/a de que entre en mi casa, mas dí una sola palabra y bastará para sanarme

L: Brindamos con gratitud al recibir el cuerpo resucitado que nos une con la vida de Cristo.

T: Amén, amén. Creemos que asi es. Pedimos que así sea. Amén.

L: INTERCESIONES.

L: Te damos gracias, Señor, por el pan de tu palabra y la vida de tu pan. Te rogamos por la salud de toda vida y la convivencia en paz del mundo entero. Bendice nuestra cena y nuestra familia; envíanos a compartir el evangelio y darnos vida mutuamente. Ponemos ante Ti nuestras súplicas por la salvación de toda vida.

L: Por la paz entre todos los pueblos, por la salud de toda vida, por las víctimas vías y difuntas de la pandemia, por la convivencia solidaria de toda la humanidad, por la unión de las iglesias, por la liberación de todas las personas oprimidas, empobrecidas, excluidas o discriminadas, por las víctimas de odios, guerras y violencias, por las necesidades de nuestras familias y comunidades, por nuestros difuntos y en unión con ellos... Roguemos al Señor:

TTe rogamos, óyenos

L: Terminamos rezando el Ave María y Gloria.